Todos estamos atrapados en los ritmos acelerados de la ciudad y la velocidad que nos marcan las condiciones actuales de nuestras vidas. Nos debemos un descanso, un respiro y mirar tanto hacia nuestro interior como nuestro alrededor en su parte más bonita. Estar en contacto con la naturaleza es una garantía de ello. Sentarnos en la tierra, descalzarnos, toma agua de un arroyo, dormir en carpa, dormir bajo las estrellas, escuchar el silencio, convivir con la vegetación y fauna autóctona, sentir la briza, esperar que deje de llover, cubrirnos del sol, aprender a caminar en terrenos irregulares, armar nudos, cocinar simple, entre tantas otras cosas que hemos desaprendido. Retomarlo de vez en cuando hace muy bien, enriquece el alma.
Experimentar estar actividades reflota en nosotros grandes valores, respeto, compañerismo y aprecio por nuestro querido planeta. Bienvenidos!






